viernes, 27 de noviembre de 2015

Viejos lectores y viejas soledades

Ay, este libro me encanta. Entre tanta tristeza generalizada ya tocaba algo divertido:

El viejo y la margarita.
Texto: Roberto Aliaga
Ilustraciones: Guridi

Narval Editores.
2012.



El cuento es pequeño, tanto en su tamaño como en la cantidad de texto. La portada es simple, nada recargada, pero es que las ilustraciones de Guridi lo dicen todo. Me transmite una ternura tremenda. Estoy convencida de que en ello influye el hecho de que fuera un regalo para mis hijas de mi cuñada Moni, cuando nació la pequeña Olympia. Los artistas se reconocen entre sí con sólo una pequeña mirada a sus obras y no me extraña nada el buen ojo de Moni al elegir el libro de Aliaga y Guridi.

En lo visual, poco más que decir: limpio, correcto, directo al mensaje y, sobre todo, reluciendo cariñosamente en cada trazo. El plano narrativo no se queda atrás. Por supuesto, no quiero destriparos esta historia de amor. Tendréis que leerla. Os tocará disfrutarla por vuestra cuenta. Sólo os voy a decir que es un relato rítmico, que encadena cada página y que encandila a mis pequeñas lectoras. Empiezas a leerlo y pronto te encuentras con un coro de tiples recitando la aventura del viejo y la margarita.

El libro está escrito en mayúsculas, es un detalle que se da menos de lo que creemos y que se agradece. Primero, porque el tipo de letra es muy particular y casa muy bien con los dibujos. De hecho, ella misma se convierte en un dibujo en ocasiones. Y segundo... Veamos, por algún extraño motivo Vida y Alana ya han arrancado a leer ellas solas por las noches. Contar con un buen número de álbumes ilustrados escritos en mayúsculas me ahorra muchas discusiones con Alana, que todavía no termina de entender las minúsculas de imprenta. 

Lo que más me gusta de este cuento es la naturalidad con la que presenta las relaciones adultas y el enamoramiento. Me ha costado mucho tiempo -y todavía nos cuesta- hacerle entender a Alana que no todas las mujeres son madres o abuelas. Ni todos los hombres padres o abuelos. Los divorcios, las solterías elegidas, las segundas -terceras, cuartas, infinitas- relaciones, las muestras públicas de afecto entre adultos... No debería ser tan difícil entender el amor.  

Hemos leído muchas veces este libro y seguiremos haciéndolo. Posee una extraña combinación entre sencillez y brillantez. ¿Es un cuento para niños? ... ¿Importa eso? Es un relato inteligente y divertido. A nosotras nos encanta y esperamos que a vosotros -si tenéis oportunidad de leerlo- también os guste. 

Sed felices.    

P.D.: Se está creando una neolengua. En las sombras, poquito a poco. "Hoy he visto una mamá...", "¿Una mamá o una mujer?", "Sí, ya sé. ¡Una mamá SIN HIJOS".

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